Chroma
Volver al curso

Equipo para salir a dibujar

Aprenderás qué materiales necesitas de verdad para el boceto urbano en acuarela y en qué puedes ahorrarte el dinero. · 15 min

El boceto urbano vive de que puedas ponerte a dibujar de forma espontánea: en la parada del autobús, en un escalón, en una cafetería. Por eso aquí no cuenta la colección de materiales más grande, sino la más pequeña que funcione de forma fiable. En esta lección vamos a montar juntos tu equipo básico, con precios que merecen la pena y sin lastre que al final solo acabas cargando de un lado a otro.

El cuaderno de bocetos

Elige un cuaderno de bocetos con un papel de entre 200 y 300 gramos por metro cuadrado. El papel más ligero se ondula mucho en cuanto le cae agua, y eso molesta al dibujar más de lo que parece al principio. Con 300 g/m² la hoja se mantiene razonablemente plana incluso con varias capas húmedas superpuestas; con 200 g/m² tienes de sobra para bocetos sueltos con pocas aguadas.

En cuanto al formato: pequeño gana a grande. Un A5 o incluso un A6 caben en cualquier bolsillo de la chaqueta y te obligan a resumir el motivo con rapidez, justo lo que necesitas cuando dibujas por la calle. Un cuaderno grande se queda en casa, en la estantería; uno pequeño te lo llevas de verdad. Fíjate en que tenga una encuadernación firme que funcione como base incluso sin mesa, por ejemplo espiral o una tapa dura resistente.

El color y los pinceles

Para empezar, una caja de acuarelas de viaje con 6 a 12 pastillas es más que suficiente. Más colores no significa automáticamente mejores dibujos, sino a menudo solo decisiones más largas delante del motivo. Elige una caja que quepa en una mano y cuya tapa sirva a la vez de paleta para mezclar; así ahorras espacio y peso.

Con los pinceles hay dos sistemas enfrentados. El pincel de agua tiene un mango que rellenas de agua; presionas ligeramente y el agua fluye hasta la punta. Eso te hace independiente de un vaso de agua y es ideal para un banco, una acera o la ventanilla del tren. La desventaja: el control sobre la cantidad de agua es más tosco y las líneas finas cuestan más de conseguir con precisión. El pincel clásico, por ejemplo del número 6 u 8 con buena punta, te da más control sobre el trazo y la cantidad de agua, pero necesitas un recipiente con agua al lado. Para empezar te recomiendo: un pincel de agua para cuando salgas sin mesa a mano, y un pincel redondo clásico para las sesiones en las que tengas dónde sentarte con calma.

Las pequeñas herramientas que lo acompañan

Para la línea necesitas un rotulador permanente resistente al agua, por ejemplo de grosor 0,3 o 0,4. Que sea resistente al agua no es un capricho, sino algo imprescindible: si la tinta se corre cuando pasas color por encima, pierdes justo el contorno que sostiene tu boceto. Un lápiz blando, por ejemplo HB o 2B, sirve solo para el apunte previo, no para el trazo final. Una goma amasable borra ese apunte previo con más suavidad que una goma normal y cuida el papel.

Un trapo absorbente o un trozo de papel de cocina también tiene sitio en la bolsa: con él secas el agua sobrante del pincel antes de aplicar una aguada más clara. Y una simple pinza de la ropa o un clip de libro sujeta las páginas de tu cuaderno cuando hace viento, un detalle que solo aprecias de verdad la primera vez que se te cierra una página con la pintura aún fresca.

Tu equipo básico por 60–100 CHF (aprox. 65–110 €)

Con una caja de acuarelas de viaje (unos 25–40 CHF), un cuaderno A5 con papel de 300 g (unos 15–20 CHF), un pincel de agua (unos 8–12 CHF), un rotulador permanente (unos 5 CHF), además del lápiz, la goma amasable y la pinza que ya tienes por casa, vas completamente equipado. Esta combinación cabe en un bolso pequeño de bandolera y te dura años.

Lo que no necesitas

Al principio, olvídate de una caja grande con 24 colores o más, de varios tamaños de pincel a la vez, de líquido enmascarador, de papeles especiales para efectos o de un juego de caballete. Nada de eso resuelve ni un solo problema de principiante: esos problemas surgen casi siempre en el trazo, en la relación entre agua y color, y en la composición, no por falta de material. Mejor cómprate un segundo cuaderno cuando el primero se llene, en lugar de un segundo juego de colores que se quedará en la estantería.

Ejercicio

Prepara tu equipo básico y busca un sitio junto a una ventana o en un balcón con vistas a una calle, un patio o unos cuantos tejados. Pon un temporizador a 15 minutos. Esboza con el rotulador permanente, a grandes rasgos, los contornos de lo que ves, sin apunte previo a lápiz. Después coge el pincel y aplica una capa de color suelta con un máximo de tres colores. No se trata de conseguir un dibujo perfecto, sino de haber tenido cada herramienta una vez en la mano.

Para recordar

Un equipo pequeño significa poca barrera de entrada, y esa es la que realmente te llevas contigo. El papel a partir de 200 g/m² y un rotulador permanente resistente al agua son los dos puntos en los que no deberías ahorrar. Más colores no resuelven ningún problema de principiante; más práctica, sí.